Saludos. Mi nombre es Alba y cree este blog con el fin de liberar toda mi imaginación para el disfrute de los lectores de mi blog. Espero que lo disfrutéis. :D
· Una tarde lluviosa…
Era una tarde lluviosa y mi madre me iba a llevar al colegio.
Mientras miraba a la ventana pensaba lo desolado que estaba todo, en lo oscuro
y lo solitario que estaba todo cuando mi madre me dice:
-Amanda, vámonos que
llegamos tarde al colegio!!!.
Obedecí a mi madre, me puse la chaqueta, cogí el paraguas y me
puse la mochila a la espalda. Al llegar al colegio le di un beso a mi madre me
despedí de ella y me fui con mis amigas, que como siempre, me esperaban a la
entrada del colegio. Mientras subía las escaleras, hablaba con mis amigas y me
divertía haciendo tonterías. Cuando llegue a mi clase que es 6º B salude a mi
profesora Laura, como todos los días. Ella me respondió: -Hola Amanda. Venga
todos,
a sentarse que empieza la clase. Es la rutina que me esperaba del
lunes al viernes. Es un pequeño recuerdo, pero no es el único, tengo recuerdos
preciosos que me hicieron saber mas de diferentes lugares que ahora me
recuerdan bellísimos momentos de mi infancia. Recuerdo aquella semana que pasé
en Peñiscola. Fue una bellísima semana que me recuerda lindos momentos de
juegos, de preciosos paseos por aquellas calles que me cautivaban, con luces de
colores, sabores nuevos y esculturas de arena preciosas que hacían que la gente
se parara a contemplarlas o a sacarles fotos. Aquel recuerdo me enternece,
sobre todo porque se que aquellas vacaciones eran y serán inolvidables. También
recuerdo aquellos veranos en la piscina que yo disfrutaba con amigos y familia.
Jugábamos y reíamos, allá, en la piscina de Ansoain. Estos solo serán pequeños
recuerdos que no importaran para el que lea esto, pero para mi son pequeños
tesoros bellos e inolvidables, pequeños
recuerdos que nunca olvidare. Sin embargo, escribo esto para compartir con
vosotros, lectores, el mas maravilloso de mis recuerdos.
•Era
un día…
Era
un día como cualquier otro. Me desperté, desayuné, me lavé los dientes, me
arregle y cogí mi bolso para ir al trabajo. Una vez llegue a la oficina salude
a mis compañeros como de costumbre y me fui a mi despacho. Después de trabajar
cogí mis cosas dispuesta a irme. Me fui bastante tarde, a las 21:00 exactas, pues
tuve que trabajar más de lo normal, y puesto que mis compañeros salían a las
20:00, no había nadie en la oficina. Nada mas salir de la oficina alguien me
cogió por detrás. Asustada, me dispuse a salir corriendo, pero me tenía
agarrada de los brazos. Una voz, casualmente conocida para mí me dijo:-no te
preocupes, no te haremos daño. La voz me dijo:-cierra los ojos. Yo atemorizada
y paralizada por el miedo le hice caso y los cerré. Alguien más iba con el, puesto que mientras
la persona de voz extrañamente conocida me agarraba la otra me vendaba los ojos
por detrás. No espera!!!…vagamente recuerdo el sonido de dos motores que
llegaron después de que me atraparan y estoy segura de que eran camionetas,
pues después de vendarme, me subieron a un vehículo que pude tocar con un dedo.
Por su largura y puesto que oí dos motores supuse que serían dos camionetas. Al
pasar al lado de la primera camioneta oí mas de una voz, así que supuse que
sería una banda, pero… ¿Qué tenían contra mí? Yo no tenía enemigos ni gente que
quisiera vengarse. Era una mujer amable, con buen corazón que nunca hizo daño a
nadie, luego… ¿Qué querían hacer con migo?, no lo entendía. Pasé dos meses
viajando en esa camioneta que olía a cuadra y otros dos meses viajando en un
avión con un mísero desayuno, al igual con la comida y la cena. Luego me
volvieron a trasladar del avión a una nueva camioneta, donde tuve tiempo de
planear la escapada perfecta. Conté las paradas que eran siempre las mismas a la
misma hora. Al cuarto día, a la hora de comer me abalance hacía la puerta, tire
al suelo a los bandidos y conseguí escaparme. Me fui corriendo sin parar un
solo momento y cuando conseguí perderlos de vista me pare a descansar, y me di
cuenta de que estaba en medio de un desierto. Me senté esperando a que
ocurriera un milagro, pero nada. Estuve vagando nueve días y nueve noches, y os
preguntareis…¿como sobrevivió nueve días y nueve noches sin comida ni agua?
Durante mi viaje de vez en cuando escarbaba en busca de agua o me paraba en
pequeños oasis que me encontraba por el camino. Aquel lugar me extrañaba, ¿donde
estaba?. Al noveno día, exhausta de andar, me pare y me eche en la arena.
Ya no temía a la muerte.
Hala tía! cómo mola!!! Esto está genial Albaaa! Se la voy a pasar a la Nereorra para que la lea ;)
ResponderEliminarmuchas grasias wappa!!!
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